
Estoy ansioso. No puedo esperar al momento en que enfrentado a Mr. Borraja accionemos la palanca que pone en funcionamiento la maquinaria Le. Todos los pentagramas, cuadernos de notas, agendas telefónicas y penas están en blanco. Estamos a un paso de precipitar la nave por el precipicio -en tiempos cascada- y quedarnos a solas con la blancura.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario